
El sol ardiente que se pierde,
el cielo azuladamente iluminado,
las satinadas nubes que se esponjan,
el mar que no se inmuta, casi reposa…
Y todo lo que mi lente abarca,
mi mente desbocada lo analiza,
mi cuerpo susceptible lo presiente
y mi alma vibrante ¡cómo goza!…
Un solo Ser que todo lo toca,
que todo lo crea,
que todo lo inventa,
y que en este lienzo llano,
que siempre está en sus manos,
nos regala la primicia diaria
de todo un espectáculo…
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