El mejor momento del día era por la mañana, cuando descorrías las cortinas. El sol me atravesaba iluminando la habitación, mientras yo enmarcaba la vista aérea de la ciudad y la volvía parte de tu decoración. Todo cambió en el momento en que decidiste usarme como puerta de escape, dejándome abierta a todo tipo de conjeturas.
Salida falsa…
07 lunes Nov 2011
Posted in MINI-FICCIÓN

Debe estar conectado para enviar un comentario.