Dices adiós y te vas. Sin discutir, aceptas mi decisión y te alejas. Te veo caminar bajo la llovizna. Aparto un poco la cortina para seguir tus pasos. Pequeñas gotas escurren lentamente por el cristal y enturbian tu imagen. Con el dedo descubro tu silueta sobre el vidrio empañado por mi aliento. Tu imagen continúa borrosa. Ahora es por las lágrimas que no puedo contener. ¡Si sólo hubieses insistido una vez más!
Narcisa
Dedico mis días a ver pasar la vida por la ventana. Tanto me ha enriquecido la contemplación de los otros que creo que la vida ya se asoma a verme a mí.
Mudanzas
En mi niñez, cuando llegamos a vivir al barrio, la casona de enfrente parecía abandonada, pero todos escuchábamos a la mujer sollozar tras las grandes ventanas. Nos atemorizaba a mis hermanos y a mí.
Conforme crecimos los ventanales se fueron empequeñeciendo, y se esfumó el miedo.
Después de muchos años he vuelto sola a habitar mi antiguo hogar y encuentro la casona vecina remozada, con niños jugando en su patio.
No sé por qué me ha dado por llorar asomada a los cristales.

Narcisa: ésta está demasiado filosófica. Da pie a una interesante conversación acompañada de un cafecito….. de la que seguramente no sacaríamos ninguna conclusión….. ja ja, eso sería lo sabroso.
Un «haiku a la mexicana», según lo calificó alguien. De eso se trata esto de las «minis», contar una anécdota con efectividad. Pocas palabras, pero bien empleadas; que den pie a la reflexión, que las recuerdes porque te dejaron pensando. ¿Y cuándo nos tomamos el cafecito?
Testigo de excepción: Lo que más me gustó fué el título. Inteligente y creativa (nunca se me hubiera ocurrido).
Y lo primero que se me ocurrió fue el título… jajaja. Con tan corta extensión, el título también juega.
Desconciertos: Profundamente emotiva, y desafortunadamente, realista. Una historia con la que muchas personas nos podemos sentir identificadas. ¿Cuántas veces no actuamos así, suponiendo y evitando hablar, asumiendo los pensamientos o sentimientos del otro? Y en algunos casos, aún sabiendo que nunca vas a saber (valga la redundancia) si estabas en lo correcto.
Sí, la clave es comunicación. «Al que no habla, Dios no lo oye», dice el refrán. Aunque a veces somos tan egocéntricos que creemos que todos deben saber lo que pensamos, o tan orgullosos que nos guardamos lo que nos hiere, o tan inseguros que no nos atrevemos a expresarnos… Bueno, mejor, hablemos.
Salida falsa: genial, inesperada. Aún leyendo el título, tuve que releerla para a ver si «si era lo que yo pensaba». Logras el efecto de, con unas breves líneas, abrir la oportunidad a la creación de la propia historia, del inicio y del final perfecto, o «imperfectamente el que te conviene más»
¡Gracias! Lo que me conviene es que guste. Y, sí, creo que la «mini» quedó redonda.
Mudanzas: excelente Martha, excelente! deja pie a un sin fin de cavilaciones personales, de preguntas, de identificaciones con la historia. Esta me pegó internamente. FABULOSA.
Ah, ¡qué bueno que te gustara! Esta costó mucho trabajo. Tenía en mente una foto y no lograba soltar la imaginación. Debo reconocer que en el resultado final tengo mucho que agradecer a mi tallerista. Empezó como cuento más que como «mini»; luego de tanto quererla hacer «mini» me iba confundiendo en el relato. Al final así quedó la «mini», pero retomaré el cuento original para pulirlo como tal. Ya se los compartiré.