Me topé con esta minificción que lleva por título mi segundo nombre, ese que nunca me ha gustado realmente, sobre todo porque de niña el gato de mi vecina se llamaba «Romeo», y ya sabrán las bromas.

¿O será que siempre percibí la carga romántica que sugiere el microrrelato?

female-204274_1280«JULIETA»

Por Héctor Viveros

Julieta sueña despierta en el fondo del salón. A media tarde, en el calor de primavera, tener un nombre como el que tiene Julieta puede ser demasiado.

Nadie piensa en Julieta sin pensar en la otra Julieta. Una Ana es Ana, cualquier Ana, pero todos esperan que Julieta sea como Julieta.

Julieta quiere amar como Julieta, pero nadie que quiera ser Romeo es Romeo.

Julieta no sabe hablar de manera elegante, no lee poesía y de no llamarse Julieta no habría leído a la otra Julieta. Julieta sabe que no es Julieta.

Julieta quiere que alguien descubra a Julieta, a esta Julieta, y que diga su nombre como si su nombre no hubiera sido amado antes, nunca, jamás.